{"id":13849,"date":"2022-10-16T15:56:26","date_gmt":"2022-10-16T18:56:26","guid":{"rendered":"https:\/\/kubernetica.com\/academy\/?p=13849"},"modified":"2022-10-18T19:03:31","modified_gmt":"2022-10-18T22:03:31","slug":"el-metodo-cientifico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/kubernetica.com\/academy\/2022\/10\/16\/el-metodo-cientifico\/","title":{"rendered":"El m\u00e9todo cient\u00edfico"},"content":{"rendered":"<p>Investigar es una actividad intelectual destinada a echar luz sobre aspectos desconocidos u oscuros de la realidad. Como tal, es producto de la conciencia, de la habilidad innata en el homosapiens de manipular s\u00edmbolos y de su capacidad de elaborar lenguajes a partir de la observaci\u00f3n del mundo. Resulta, asimismo, desde la noche de los tiempos, del anhelo por conocer los resortes que mueven el universo y, debemos agregar, de la obsesi\u00f3n por controlarlos. Este deseo ancestral deriv\u00f3 con el paso de los siglos en una aspiraci\u00f3n m\u00e1s seria: la de obtener certezas firmes para explicar el presente y predecir el futuro; y as\u00ed, el ser humano dio en la cuenta de que tal empresa, para ser exitosa, deb\u00eda seguir un orden, una forma y unas reglas definidas. De modo contrario, sus resultados ser\u00edan siempre dudables, poco fiables y necesariamente ca\u00f3ticos.<\/p>\n<p>En perspectiva actual, se asume que una investigaci\u00f3n, para dar lugar a un verdadero conocimiento, debe ser una investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Esto supone que la generaci\u00f3n de sus verdades ha seguido un patr\u00f3n de trabajo y que, por consiguiente, sus resultados gozan de un nivel m\u00ednimo de certeza. En la b\u00fasqueda de este patr\u00f3n, la humanidad se ha dedicado durante siglos al desarrollo de un&nbsp;<em>m\u00e9todo cient\u00edfico<\/em><strong>&nbsp;(1):<\/strong>&nbsp;<em>un conjunto de principios racionales convenidos por la comunidad de la ciencia en un determinado momento hist\u00f3rico, que se dispone con el fin de regular el ejercicio de la investigaci\u00f3n y que vela por la calidad de los mecanismos utilizados para la obtenci\u00f3n de sus resultados.<\/em><\/p>\n<p>La adopci\u00f3n de un m\u00e9todo en la ciencia encontr\u00f3 su per\u00edodo seminal durante la revoluci\u00f3n cient\u00edfica acaecida en la Europa del siglo XVIII. Previamente, se hab\u00edan advertido algunas de sus ra\u00edces en las observaciones de Leonardo da Vinci (1452-1519), Nicol\u00e1s Cop\u00e9rnico (1473-1543) y Johannes Kepler (1571-1630); pero, m\u00e1s a\u00fan, en los experimentos de Galileo Galilei (1564-1642), que denotan, como se\u00f1ala H. D. Anthony&nbsp;<strong>(2)<\/strong>, una actitud cient\u00edfica hacia los hechos.<\/p>\n<p>Consolidado el siglo XVII, se comienza a reconocer como imperativa la exigencia de ordenar las ciencias por medio de un m\u00e9todo, en particular, en los postulados de Francis Bacon (1561-1626) acerca de la necesidad de aproximarse por observaci\u00f3n a la naturaleza para comprobar ideas gestadas en la raz\u00f3n; en la organizaci\u00f3n matem\u00e1tica propuesta por Isaac Newton (1643-1727) y Gottfried Leibniz (1646-1716); en las filosof\u00edas naturalistas de Baruch de Spinoza (1632-1677) y Nicolas Malebranche (1638-1715); y, desde luego, en la obra fundante de la Modernidad, el<em>&nbsp;Discurso del m\u00e9todo. Para conducir bien la propia raz\u00f3n y buscar la verdad en las ciencias<\/em>&nbsp;(<em>Discours de la M\u00e9thode. Pour bien conduire sa raison, et chercher la v\u00e9rit\u00e9 dans les sciences<\/em>)&nbsp;<strong>(3)<\/strong>, del fil\u00f3sofo racionalista Ren\u00e9 Descartes (1596-1650), publicada en Leyden, Holanda, en 1637.<\/p>\n<p>Francis Bacon, acaso el primero en publicar un esbozo sistematizado del m\u00e9todo cient\u00edfico, lo defini\u00f3 a partir de los siguientes pasos generales:<\/p>\n<blockquote>\n<ol>\n<li>Aplicar los sentidos a un objeto o a un fen\u00f3meno, para observarlos y estudiarlos tal como se presentan en la realidad;<\/li>\n<li>Inducir, a partir de determinadas observaciones o experiencias, el principio particular de cada una de ellas;<\/li>\n<li>Plantear hip\u00f3tesis estables acerca del objeto observado;<\/li>\n<li>Probar las hip\u00f3tesis por experimentaci\u00f3n;<\/li>\n<li>Demostrar o refutar las hip\u00f3tesis;<\/li>\n<li>Desarrollar una teor\u00eda cient\u00edfica a partir de las conclusiones del estudio.<\/li>\n<\/ol>\n<\/blockquote>\n<p>Por su parte, en su Discurso del m\u00e9todo, Ren\u00e9 Descartes propone cuatro reglas para alcanzar la verdad en las ciencias:<\/p>\n<blockquote>\n<ol>\n<li>No aceptar ninguna cosa como verdadera que no se pueda conocer evidentemente, es decir, que no se presente como clara y distinta al esp\u00edritu;<\/li>\n<li>Dividir cada una de las dificultades examinadas en tantas partes como fuera posible para su mejor resoluci\u00f3n;<\/li>\n<li>Conducir de forma ordenada los pensamientos, comenzando por los objetos m\u00e1s simples y f\u00e1ciles de conocer, para ascender por grados al conocimiento de los m\u00e1s complejos;<\/li>\n<li>Hacer en todas partes enumeraciones tan completas y generales de modo de estar seguro de no omitir nada.<\/li>\n<\/ol>\n<\/blockquote>\n<p>Se trata, tanto en Bacon como en Descartes, de una secuencia de directrices racionales para regular la actividad cient\u00edfica; en suma, de una gu\u00eda de pautas signada por el uso de la capacidad cr\u00edtica de la raz\u00f3n, que se destina a establecer explicaciones v\u00e1lidas de los fen\u00f3menos de manera congruente con los datos recabados durante su observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estos primeros intentos de desarrollar un m\u00e9todo universal para el estudio humano de la naturaleza no son otra cosa que esfuerzos intelectuales orientados a separar a la ciencia de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica primero y de la religi\u00f3n despu\u00e9s, descartando en ello, en la medida de lo posible, a Dios de la ecuaci\u00f3n universal. En su conjunto, constituyen la piedra basal sobre la que se estableci\u00f3 el&nbsp;<em>racionalismo epistemol\u00f3gico&nbsp;<\/em><strong>(4)<\/strong>, paradigma filos\u00f3fico de nuestra era moderna que apunta a replegar la explicaci\u00f3n de todos los fen\u00f3menos del mundo al interior racional del ser humano y a desechar, por consecuencia, de ra\u00edz y para siempre, cualquier fuente de comprobaci\u00f3n externa a su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>El uso del m\u00e9todo l\u00f3gico-matem\u00e1tico para describir el comportamiento de la mente y el de todos los fen\u00f3menos de la realidad es el \u00faltimo paso en esta tendencia al racionalismo. La confianza generalizada en la matem\u00e1tica y en la l\u00f3gica, en la aplicaci\u00f3n de sus algoritmos formales para explicar la totalidad del universo, aunque presente en los textos de matem\u00e1ticos y fil\u00f3sofos de la Antig\u00fcedad, fue fundada formalmente por Ren\u00e9 Descartes, Pierre de Fermat (1601-1665) y Blaise Pascal (1623-1662) durante la primera mitad del siglo XVII; desarrollada sobre sustentos firmes por Gottfried Leibniz e Isaac Newton a finales del XVII y comienzos del XVIII; extendida en los aportes de Immanuel Kant (1724-1804) y Georg Wilhelm Fiedrich Hegel (1770-1831) durante el siglo XVIII e inicios del XIX, y prolongada durante el siglo XIX hasta entrado el XX en los trabajos de Gottlob Frege (1848-1925), Alfred Whitehead (1861-1947), David Hilbert (1862-1943), Bertrand Russell (1872-1970), Ludwig Wittgenstein (1889-1951), Kurt G\u00f6del (1906-1978) y Karl Popper (1902-1994), entre tantos otros. Su consolidaci\u00f3n como m\u00e9todo por excelencia para acercarse a lo real se ubica en las bases de nuestra actualidad cient\u00edfica, una era de marcado talante racionalista que deposita el cr\u00e9dito en la raz\u00f3n humana, \u00faltima fuente de producci\u00f3n de verdades.<\/p>\n<p>Ahora bien, como corolario de esta hip\u00f3stasis de la racionalidad&nbsp;<strong>(5)<\/strong>, la ciencia no puede construir otra cosa que mundos artificiales, alejados por el camino de la abstracci\u00f3n del mundo natural sobre el que reflexiona. Y, desde ya, sus fundamentos m\u00e1s b\u00e1sicos han sido decididos a lo largo de la historia por medio de convenciones sociales y de forma arbitraria por las academias cient\u00edficas y los centros de legitimaci\u00f3n hegem\u00f3nicos. Sin embargo, pese a sus restricciones inherentes, el m\u00e9todo cient\u00edfico \u2013matem\u00e1tico, l\u00f3gico y racional\u2013 ha demostrado ser, hasta el momento, el mejor recurso ideado por el ser humano para generar un conocimiento verdadero acerca del mundo que lo rodea. Sus reglas han sido aplicadas de manera rigurosa durante los \u00faltimos cuatro siglos a todos los estratos de la ciencia, con el fin de asegurar que sus adelantos gozan de certeza, fiabilidad y objetividad. El m\u00e9todo sirve de plataforma de legitimaci\u00f3n, y sobre sus columnas se ha podido fundar nuestro conocimiento del cosmos natural, del universo social y del mundo biol\u00f3gico. Sobre sus cimientos, pues, ha sido posible apoyar la noci\u00f3n moderna de progreso cient\u00edfico.<\/p>\n<p>En suma, uno de los mayores legados de la ciencia moderna, m\u00e1s all\u00e1 de sus numerosos aportes revolucionarios, ha sido la adopci\u00f3n de un m\u00e9todo de producci\u00f3n de conocimientos, suficientemente universal y globalmente validado, un texto seminal de reglas de pensamiento y m\u00e1ximas de acci\u00f3n, un cuerpo gen\u00e9rico de principios legitimado por los hombres y mujeres que forjan la trama de la ciencia.<\/p>\n<p><strong>Referencias:<\/strong><\/p>\n<p><strong>(1)<\/strong>&nbsp;Etimol\u00f3gicamente, el t\u00e9rmino&nbsp;<em>m\u00e9todo&nbsp;<\/em>proviene del griego: meta significa \u2018hacia\u2019 y odos, \u2018el camino\u2019. El m\u00e9todo cient\u00edfico viene a ser el camino hacia el conocimiento.<br \/>\n<strong>(2)<\/strong>&nbsp;H. D. Anthony. Citado en Chalmers, Alan,&nbsp;<em>Qu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia<\/em>, Siglo XXI Editores: Madrid, 1988, 12.<br \/>\n<strong>(3)<\/strong>&nbsp;Es de notar que Descartes public\u00f3 su obra en franc\u00e9s y no en lat\u00edn, como sol\u00edan publicarse los textos filos\u00f3ficos de la \u00e9poca. Esta decisi\u00f3n no es arbitraria y demuestra su intenci\u00f3n de alejarse de los axiomas de la herencia cl\u00e1sica como condici\u00f3n necesaria para alcanzar el verdadero desarrollo de las ciencias.<br \/>\n<strong>(4)&nbsp;<\/strong>El&nbsp;<em>racionalismo&nbsp;<\/em>es una posici\u00f3n en la teor\u00eda del conocimiento que se opone por principio al empirismo. En particular, el racionalismo epistemol\u00f3gico es una doctrina filos\u00f3fica seg\u00fan la cual el \u00fanico \u00f3rgano adecuado para el conocimiento es la raz\u00f3n, de donde se sigue que todo conocimiento verdadero tiene origen racional. V\u00e9ase el concepto de racionalismo definido en Ferrater Mora, Jos\u00e9, Diccionario de filosof\u00eda, Editorial Sudamericana: Buenos Aires, 1975, 5ta edici\u00f3n.<br \/>\n<strong>(5)&nbsp;<\/strong>La&nbsp;<em>hip\u00f3stasis<\/em>, en una de sus acepciones, es la adscripci\u00f3n de caracteres ontol\u00f3gicos a una entidad conceptual. Seg\u00fan Immanuel Kant, la hip\u00f3stasis es la acci\u00f3n de situar fuera del sujeto un pensamiento, como si se tratara una cosa real independiente de \u00e9l. En este caso, usamos el concepto para marcar que la trascendencia concedida a la noci\u00f3n de racionalidad supone asignarle atributos sustanciales que no posee. V\u00e9ase el concepto de hip\u00f3stasis en Ferrater Mora, Jos\u00e9, Diccionario de filosof\u00eda, Editorial Sudamericana: Buenos Aires, 1975, 5ta edici\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Investigar es una actividad intelectual destinada a echar luz sobre aspectos desconocidos u oscuros de la realidad. 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